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800 kilómetros de senderos en silla de ruedas

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800 kilómetros de senderos en silla de ruedas

Un joven con parálisis cerebral hace el Camino de Santiago francés para promover la accesibilidad

Una persona en silla de ruedas suele chocar por las calles con farolas, papeleras, alcorques de árboles, señales de tráfico, veladores, peldaños… pero en una ruta de senderismo, las trabas son otras; piedras en el sendero, ríos que cruzan, charcos, baches… Serán algunos de los retos con los que se encuentre el granadino Juan Luis Marfil, de 19 años, con parálisis cerebral, en la ruta francesa del Camino de Santiago. Son 800 kilómetros desde Roncesvalles que recorrerá este septiembre durante cerca de dos meses empujado por su hermano Oliver, de 25. Su objetivo es concienciar de las barreras arquitectónicas y mentales a las que se enfrentan tanto las personas con movilidad reducida como las que no la tienen y recaudar fondos para una asociación que lucha por la accesibilidad.

Mediante vídeos, fotos y textos irán narrando su aventura en la web http://olivertrip.com/camino-sin-limites/“Queríamos que fuera un viaje con impacto en otras personas. Muchas veces hay más barreras mentales y psicológicas que físicas y con esta aventura queremos concienciar para que se vea todo lo que se puede conseguir”, dice Oliver Marfil en su nombre y en el de su hermano, que apenas puede hablar pero desarrolla su activismo por Internet desde la asociación La ciudad accesible, una entidad que ha recibido en Bruselas el premio de cooperación Ciudadano Europeo 2015 del Parlamento y para la que recaudarán los fondos. “El no habla, pero con un ratón y un teclado, y mediante las redes sociales muestra su movilización”, apunta Oliver. Y así es. En su facebook se lee sobre una foto ilustradora: “Para qué sirven las farolas y los semáforos en medio de las aceras? Hay veces que no podemos pasar ni por una ni por la de enfrente. Accesibilidad universal ya”.

La madre de los chicos, Ana Fernández, no se sorprende demasiado de la idea. "Esto es el resultado de un proceso. Juan Luis es muy activo de siempre, en las redes, como deportista... Estamos acostumbrados. Lo único que nos daba más miedo era la cantidad de kilómetros que son, pero van a estar bien. Además, va a aprender más socialmente con esto que en sus clases de aula específica. No podemos más que pensar que la iniciativa está muy bien, que es su experiencia y que viva", apunta satisfecha.

Los dos hermanos, que ya hicieron un fragmento del camino el año pasado, podrían tomar la opción de hacer la ruta por el carril que van las bicicletas, pero prefieren la de los peregrinos de a pie. “Por una carretera o por un arcén no es lo más divertido. Queremos vivirlo interactuando con la gente, que nos pregunten, que contemos de qué va el proyecto, que nos echen una mano para sortear los obstáculos, para subir las cuestas empinadas o bajarlas”, avanza Oliver con entusiasmo. “Todas las rutas tienen sus complicaciones. Somos unos más”, apunta este granadino, que tras estudiar Turismo ha lanzado un blog de viajes.

A esta aventura va cargado con una cámara GoPro, un micrófono y un trípode, herramientas que les servirán para ofrecer reportes a sus seguidores. El vídeo que han preparado para esta iniciativa lanzada en agosto ha sido visto cerca de 60.000 veces en Facebook y ya han recibido donaciones, que van acompañadas de camisetas o gorras dependiendo de la cantidad que se aporte. “Son como regalos de agradecimiento”, matiza Oliver. Mientras, para prepararse físicamente antes de septiembre, aprovechan los entrenamientos por Granada para limpiar basura de los campos y difundir la actividad.

Cuenta que su aventura no se limita solo a exponer la ruta del Camino de Santiago. "Es para hacer conscientes a todos sobre la accesibilidad en cualquier lugar”, matiza Oliver. Dormirán en los albergues públicos, que cuentan con habitaciones adaptadas, y Oliver irá cargado con una mochila para los dos. “Nos apañaremos con eso. Y menos mal que mi hermano es delgadito y pesa poco, porque tendré que cogerlo en algunas ocasiones”, dice risueño. “Vamos a tardar más tiempo, pero lo importante es llegar”, concluye.