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Documentos


A hora da estrela

Autor: Clarice Lispector

Editorial: Siruela

Sinopsis:

La hora de la estrella aborda una de esas vidas que no suelen ser dignas de ser contadas en una novela, pues narra la historia de una joven norestina que escapa a todo estereotipo de la brasileña exuberante. Ella es la mujer sin atributos, la representación de lo anodino y lo prescindible hecho carne. Lispector presenta aquí un relato profundamente urbano y carente de tropicalismo, que sigue a esta antiheroína en su discurrir por una ciudad en la que no la acompaña ni el amor, ni la salud, ni la familia, ni la esperanza. La autora construye un folletín gélido y carente de emociones en el que Macabea, de una inocencia absoluta, vive una vida miserable sin ninguna conciencia de su situación.

Con una prosa que produce cierta extrañeza por sus peculiares estructuras sintácticas y por su dimensión lírica, la autora eleva una historia que podría resultar banal a la condición de literatura y construye un personaje a quien observar en su infausta fortuna. Define a Macabea a partir de sus carencias y de una inconmensurable ingenuidad que la salva de la brutalidad de Río de Janeiro y de la violencia estructural de un sistema que excluye a las personas más desvalidas. El nivel metaliterario de la novela se articula a través de la voz del narrador, Rodrigo S.M., que nos hace partícipes de la dificultad de escribir un relato y que, además, habla del terrible dolor de muelas que padece. Se pregunta por qué escribe y asume la obligación de contar la historia de Macabea porque también ella tiene derecho al grito. Afirma que lo que va a escribir podría hacerlo otro autor, siempre que fuera un hombre, puesto que una mujer lagrimearía tonterías. Este es uno de los gestos irónicos que asume Lispector y que pueblan toda la novela.

No menos importancia tienen los personajes secundarios, creados a partir del lirismo y la parodia más deliciosa. Olímpico de Jesús, un metalúrgico y un galán de tres al cuarto con ansias de poder y de dinero que cree que “Macabea” suena a nombre de alguna enfermedad y que acaba dejándola por Gloria, que completa el triángulo amoroso y quien, a pesar de ser sucia, tiene suerte con los hombres porque es voluptuosa. O Madame Carlota, una cartomante que ha ascendido socialmente gracias a la prostitución y que cruza las predicciones de sus dos últimas clientas, de modo que a Macabea le habla del futuro que en realidad tendrá otra mujer; y a esa otra le predice la muerte.

Todos ellos están alienados y viven en un mundo que desconocen y que, a su vez, los desprecia. Lispector no idealiza la clase obrera que retrata; lejos de esto, la muestra en sus espacios anodinos y en su intimidad insoportable. Los observa consumiendo productos capitalistas como la Coca-Cola y los despoja de cualquier capacidad crítica. En definitiva, hace un peculiar retrato de los emigrados a quienes sitúa en una especie de “no lugar” dentro de Río de Janeiro. Y aunque aborda el tema sin recurrir al dramatismo, la conclusión final, la última reflexión existencial que hace la autora, es la de que estas vidas se definen a partir del sinsentido y que la muerte de Macabea no le importa a nadie.


Comentarios:

Narrada en tercera persona por una voz masculina, el relato se integra con un sin fin de sutiles análisis sociales que Lispector coloca estéticamente en el texto. Macabéa, como cualquier chica, sueña. Sin embargo, una vida tan precaria también es acompañada por ensoñaciones precarias. Las suyas son comprar un bote de helado o escuchar los anuncios por la radio. Lispector muestra el tan frecuente éxodo que continúan viviendo los habitantes del norte y nordeste de Brasil. Criados en una pobreza que coarta el desarrollo humano, obligados a emigrar al sureste del país, donde les espera convivir con la absoluta -y aún persistente- segregación entre negros y blancos.

Web Oficial:
http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/es/la-hora-la-estrella